23 de diciembre de 2010

Concurso de Poesía en Bubok.com

Desde hace 6 meses se viene organizando en www.bubok.com un concurso mensual de poesía (pronto será quincenal, seguramente). Para poder participar sólo hay que ser usuario de bubok y cumplir con unas insignificantes normas anticlón. La presentación de un poema a concurso obliga al participante a leer el resto de poemas presentados y emitir votos cuando corresponda. También, si el autor lo desea, una vez terminado el concurso, suele ser muy bien recibido emitir comentarios del resto de poemas concursantes, recibir los comentarios de los demás y mantener una especie de taller/debate. Desde aquí os animo a todos a participar en este y otros concursos que están en marcha en bubok.com.

A continuación, os presento uno de los sonetos de Contad… que fue ganador de la II edición del concurso de poesía Bubok, allá por julio de este año que se nos va. Ocupará la posición XIV del libro.

Mil tribus frente a la tormenta

El día llegará que la mañana
no surja vertical del horizonte,
un alba que verá al monoceronte
saltar con el Dow Jones por la ventana.

Cundirán el terror y la desgana
pretendiendo la cabra hacerse al monte
para dar dos monedas a Caronte
a cambio de un frugal fin de semana.

No hay Narciso que no esté convidado
a dicha bacanal del tres por dos
en la gama de gozos del mercado.

Somos mil tribus frente a la tormenta
que arrecia con pereza junto a dios
y amaina bajo al sol que más calienta. 


PD: Lo de "a cambio de un frugal fin de semana", me gusta cambiarlo por "a cambio de un crucero en palangana".

PDPD: Bienvenida calurosa a los dos últimos fan que se han incorporado.

16 de diciembre de 2010

Capibaras

¿Por qué siendo capibaras salvajes nos comportamos a veces como cobayas en un…


Laboratorio
        (coches-sumideros-
-edificios-suburbios). 
Son las diez:
las cobayas se lavan la idiotez.
Las diecinueve:
    en jaulas y agujeros

se cubren por si llueve.
                                        Caballeros,
por inóculos varios vive el pez,
les largan por la tele.
                                    (La vejez
es un bien que se compra con dineros).

Nuestras cobayas cenan botulina
durante el intermedio.
     ¿Y adivina
quién se queda al banquete de esta noche?

¡Convecinos, que somos capibaras!
La cobaya Casandra es de las raras
y prefiere las sobras de anteanoche.


PD: Este soneto no pertenece a Contad…



10 de diciembre de 2010

Cocktail #54






Los cuentos de la China
Sospecha que de cisne el pato feo 
no tenga más tal vez que la codicia, 
y añora de la gloria la caricia 
buscando entre la acidia su trofeo. 

Sospecha el cuentacuentos que Morfeo 
debió perder en sueños su avaricia;
por ello nuestro vate desperdicia 
el fuego que le trajo Prometeo. 

Hablar de subidón de adrenalina 
es hablar de los cuentos de la China 
a su oído fondón y malcriado. 

No queda más que hacerse el oprimido 
y llorar su opresión fuera del nido
cual llora el miser cisne del asado.



Este es el soneto que ocupa la posición número 54 de Contad si son catorce. Estoy sacando el ISBN. Ya queda menos. 

7 de diciembre de 2010

En tierra, como Rick Blaine (o lo que pudo haber sido)


París en diciembre
Cómprate una navidad.
     Porque tú
lo vales.
    Bonhomme Noël está orgulloso
(être eau, mon ami)
de salir airoso.
Descongela tu sueldo.
                                      (Déjà vu).

Una muñeca sin el canesú
abandona su estado gaseoso.
Cuanto más blanco, el fiambre, más hermoso.
¿Para qué tanto frasco de champú?

Si nos queda algún diente, Robertito,
comeremos turrón.
       El dinerito
al bolsón del pudiente.
                                      Y es verdad,

nos tienen bien pillados.
                                        Mon cochon,
don’t touch my junk!
                                     Apura tu ración,
Lafayette.
     Cómprate una navidad.


4 de diciembre de 2010

Descontrol Aéreo

Este era el aspecto que tenía hoy el aeropuerto de l'Altet (Elche/Alicante). Son fotos reales de esta mañana, entre las 11 y las 13 horas. 


Gente corriendo, tropezando con las maletas, mirando paneles, rellenando reclamaciones, haciendo colas de dos horas, llamando por el móvil.




Matrimonios de 70 años que desde ayer están colgados en Alicante. Algunos bebés berreando. Otros niños tirados por el suelo, cansados ya hasta de jugar. Un botellín de agua, 1'70 euros.




 En la oficina de Aena se han terminado las hojas de reclamaciones. La gente estaba directamente poniendo denuncias en el despachito de la Policia Nacional. Los empleados de Aena, a puntito de ponerse a llorar.




Estado de alarma. ¡Ja! ¿Sabéis cuántos ingenieros están dispuestos a trabajar de controladores por los 200.000 euros anuales que estos rechazan? Expediente, despido y nuevo controlador al momento. Eso sí les produciría a ellos un estado de alarma. Pero como siempre se van de rositas, pues siguen y siguen. Porque es evidente que esto no termina aquí.



Casi que es mejor que te cancelen el vuelo. Todos esas salidas que veis sin cancelar, realmente no van a partir, pero no se atreven a decirlo a las claras. Stand by no existe para las compañías, stand by es perder dinero. Les cuesta menos cancelar todos los vuelos. Mejor que te cancelen el vuelo y ya te echas a buscar otro o te vas directamente a casa. 




Y muy tranquila estaba la gente, en general, muy tranquila, responsable y resignada, porque os aseguro que si a alguien le da por golpear uno de los mostradores, acaba el aeropuerto como el saloon de un Espagueti Western.



Un gentío, en el Hades, desespera.
Vuela el tiempo.
                            Lamento desahuciado.
El pasatiempo es poner el costado
al jodido Air Longinos.
                                       Enfermera,

arránqueles al bies la cabellera.  
Me has vuelto un Leviatán descontrolado
de rabia.
  Así que ten mucho cuidado,
que aún conservo fusil y cartuchera.

¿Quieres pagar, tal vez, los platos rotos
de las hienas que vienen a por votos?
Para todos habrá lobo feroz.

Te crees el William Wallace de esta empresa.
Tus cojones están sobre la mesa
y yo tengo un martillo y una hoz.


No hay más que añadir. Si estamos en guerra, que lo digan, que voy a buscar el fusil del abuelo para hacerme al monte a buscar controladores aéreos.

3 de diciembre de 2010

Cocktail #23


Contad si son catorce-XXIII. 


Una perfecta nada
Camino por mi sendero rasgando 
el místico fulgor de otras ventanas, 
corro cortinas y bajo persianas 
si vienen sus sermones alumbrando. 

Y es, pues, tras mucho tiempo meditando 
de los infiernos y las glorias vanas, 
que prefiero la luz que las manzanas 
vienen en mi sendero cultivando. 

Aún tengo pensamientos halagüeños 
si acepto recibir la madrugada 
sembrado con la nuez de mis empeños. 

Esperaré a la muerte y su llamada 
recordando que en un sueño sin sueños 
no somos más que una perfecta nada. 


Este es otro soneto del libro Contad si son catorce, el que ocupará casi con toda certeza la hornacina XXIII. Otro aperitivo. 




1 de diciembre de 2010

Barrio Obrero

Mil euros a la pera.
                                 Bien.
       Fantástico.
Tras pagar la hipoteca invertiré
el resto en mi nevera.
                                    Panaché
de coladuras con arroz. 
                          Monástico

se vuelve el dinerillo si es de plástico
y escaso.
                Se merece un puntapié
el traficante que baila claqué
con mis impagos. 
                             Hip hop estocástico

del mercadillo al DIA.
Soluciones
que taponan fatal los borbotones
de tantos y tan calvos descosidos.

En mi calle ha nacido un vagabundo,
expulsado del hall del inframundo.
Gatillazo social.
                           Portes debidos. 


30 de noviembre de 2010

Dribbling

Ayer hice un dribbling al Barça-Madrid.


En mi vida me había importado tan poco un partido de fútbol.


Tampoco sé como funciona el mando de la Play.


¿Alguien de vosotros se ve reflejado en estos versos?


Con ustedes, amigos, el mejor
ariete de la historia.
                                 De primera,
sus sublimes roturas de cadera.
Su juego, de salón.
                                 Y no hay dolor

si el sofá le sustenta el pundonor.
Deja el mando y, burlando la barrera,
mete un gol a su tripa cervecera.
Palomitas, subid al marcador.

Su mujer no hace más que poner pegas.
Un 5-0 es una humillación.
Fair Playstation.
                              Llegan tres colegas

y el utillero.
                     Juego sin balón.
El fútbol, para grandes estrategas.
Su mujer, encarando a castración. 

PD: Suerte, futboleros.
PDPD: Ninguno de estos sonetos está en Contad si son catorce.  



29 de noviembre de 2010

Gregüescos

El siguiente soneto de Quevedo es uno de los más divertidos que he leído. Y acompaña ese agudísimo sentido del humor con sentencias como la presentada en los tercetos, todo un alegato republicano en pleno siglo XVII. Tal vez ese humorismo negruzco, decir verdades como templos al tiempo que se cachondeaba de su sombra, fue seguramente la razón por la que pasó tanto tiempo encarcelado. Lo demás son hipótesis y conspiraciones no demostradas. 


Don Francisco dice que


La voz del ojo, que llamamos pedo
(ruiseñor de los putos), detenida,
da muerte a la salud más presumida
y el proprio preste Juan le tiene miedo. 


Mas pronunciada con el labio acedo
y con pujo sonoro despedida, 
con pullas y con risa da la vida, 
y con puf y con asco, siendo quedo. 


Cágome en el blasón de los monarcas
que se precian, cercados de tudescos, 
de dar la vida, y dispensar las Parcas, 


pues en el tribunal de sus gregüescos, 
con aflojar y comprimir las arcas, 
cualquier culo lo hace con dos cuescos. 


Además de ser genial, en estos tercetos se vislumbran ya claramente las ideas que llevaron mucho después a la Revolución Francesa. Se caga en la estirpe (blasón) de los monarcas, y dice que son tan chulitos porque tienen a sus soldados y pretorianos. Ay, don Francisco, ¿cómo no lo iban a meter en una celda? 


Esta sátira me inspiró no hace mucho este otro soneto en el que le doy gracias por su maestría para conmigo, al tiempo que le pido permiso para hacerme fan y, ojalá algún día, poeta con todas las letras. Quevedo es un ejemplo para cualquier escritor y demuestra que estamos ahí para no tener miedo cuando se habla y se escribe. La realidad solo tiene un camino. El que quiera entender, que entienda. 



Quevedo me enseñó a escribir sonetos
—¡de sebos mis soberbias son hambrientas!—:
su luz me encaminó cuando iba a tientas
perpetrando cuartetos y tercetos.

Lo digo en la humildad de mis respetos
a la rima ritmada de tormentas
de aquel que, sin firmar un superventas,
vendió a mi parco ingenio sus secretos.

No llego ni al reflejo de su espejo,
mas digo que le amo y más le amo
por legar tanto amor y amor burlescos

al tipo este que soy, mejor tipejo,
que pide, Señoría, su marchamo
y venia al tribunal de sus gregüescos. 

*La viñeta que ilustra este post pertenece al Blog Vegas
Hay un enlace a su home en Otros Blogs, en la columna de la derecha. 


28 de noviembre de 2010

Ya estoy al otro lado de la alambrada

Después de ordenar de nuevo 25 sonetos que se me habían descolocado (2ª parte), volver a leer todo el libro de nuevo, los 100 poemas,  y retocar dos o tres cositas más sin importancia, puedo decir que la prueba 6 está lista y se parece mucho a lo que será el libro definitivo.

Estoy contento, claro que lo estoy, aunque como ya comenté por algún sitio, podría estar retocando cosas toda la vida.

A los interesados en leerlo en exclusiva antes de la publicación definitiva en bubok, que alguno habrá, he decidido que al que me lo pida en los próximos días, le enviaré un pdf con el libro. Sólo pido a cambio que me deis vuestra sincera opinión y cuanto antes, porque pretendo publicarlo en cuanto consiga lo del dichoso ISBN y cumpla con el Depósito Legal. En la columna de la derecha está mi correo.

Gracias a todos los que habéis seguido este Gran Hermano de la poesía en tiempo real. A los que vengáis más tarde a leerlo, deciros que fue un fin de semana fatigoso, pero que el resultado valió la pena.

La última espada

Debería dar un grito de alegría, descargar toda la intensidad que el trabajo sobre Contad… me ha ido acumulando en el encéfalo este que a veces en vez de pino, parece ser de boj. Pero no lo haré, no lanzaré las campanas al vuelo. Todavía me queda bastante curro de organización y reordenación, de la segunda parte, sobre todo, para dar por válida la prueba 6 y echarla a correr.

Sobre Arcanos de Acuario ya comenté algo en la entrada Sonetos como espadas. Finalmente he decidido sustituirlo por el poema Vieja Illice, un soneto que escribí hace un par de meses y que le viene más o menos bien al hueco que los Arcanos dejan vacante. Me gustaría publicar aquí el soneto, pero esperaré a ver si termino de colocar cada cosa en su sitio y ya os comento mi plan.

Sólo me queda una astilla

El soneto Veintiún gramitos de alma ha sido una de las espadas que más me ha costado sacarme. Estaba en tono y tema con el resto de sus compañeros, y solo un par de versos quedaban fuera de plano. Sin embargo modificarlos ha sido arduo. Creo no obstante haber llegado a una solución, que no será la mejor, pero es la mejor que he encontrado. 


Como información adicional, el soneto está dedicado a Crick, el señor que junto a Watson (que aún vive) descubrió y explicó la estructura del ADN. Ambos fueron los primeros que vieron la doble hélice. 


Me gusta pensar que al mismo tiempo que descubrieron la escalera en espiral, comprendieron que habían dado sólo un pequeño pasito en la búsqueda del hombre de sí mismo, de sus orígenes… Me gusta pensar que mentes tan preclaras comprendieron que otorgaban una nueva herramientas de resistencia al ser humano, pero que como el resto de herramientas, no era mucho más que una escopeta de feria.


Este es el antes:


Somos sólo unos kilos de materia
regidos por veintiún gramitos de alma
que suelen vigilar desde la calma
a dios con su escopeta de la feria.

Un alma que, transida por la histeria
de pensarse abolida cuando palma
el cuerpo que anteayer hizo de enjalma,
persiste en rebozarse en la miseria.

El cuerpo es el cadáver de un reloj
en que el ánima es péndulo prendido
por hilos de incerteza y de recelo

a cerebros que a veces son de boj,
pensando que con golpes de sentido
se caza una razón por cada anhelo.


Y este es el después:


Somos sólo unos kilos de materia
regidos por veintiún gramitos de alma
acorralando a un dios que no nos calma
y disparando escopetas de feria.

Un alma que, transida por la histeria
de pensarse abolida cuando palma
el cuerpo que anteayer hizo de enjalma,
se deja rebozar en la miseria.

El cuerpo es el cadáver de un reloj
en que el ánima es péndulo prendido
por hilos de incerteza y de recelo

a cerebros que a veces son de boj,
que piensan que con golpes de sentido 
se caza una razón por cada anhelo. 


Como veis el apaño se centra en el primer cuarteto. También he modificado algo el octavo verso. Creo que me convence lo suficiente para que 21 gramitos se quede en Contad… ¿Alguien quiere decir algo?



Aún dos chinchetas

El soneto XLIII, La paz entre las iras, ha sido sustituido por otro del grupúsculo inicialmente apartado, llamado Decir sí, al que también pertenecía Madre. He cambiado un par de cositas en el nuevo poema, las cuales todavía lo han acercado más a sus hermanos en calidad y afinidad al sentido global de esta parte de la obra. Espero que todo esto me lleve a Ítaca, a pesar de tener que dar vueltas por medio Mediterráneo y parte del Atlántico. Si algo falla que no sea porque no le he dedicado tiempo y esfuerzo a esta odisea. 


Decir sí es un soneto que habla de la aceptación de la vida que hemos vivido, cuando por fin nos toca rendir cuentas con la muerte. Para que en ese instante fatal estemos orgullosos de la vida que hemos llevado, es ahora cuando debemos actuar y hacer de nuestra vida, la única que vamos a tener, un cúmulo de vivencias que nos empujen a afirmar en el trance de la muerte que volveríamos a vivir nuestra vida tal y como la hemos vivido. Al final es un sí o un no. Si volvieras a nacer, ¿vivirías tu vida más o menos como las has vivido o intentarías que fuera completamente distinta?


En cuanto al soneto que hemos perdido para la causa de Contad si son catorce, esa paz entre esas iras, es el que dice (decía) que


Huyendo de un pasado cavernario


de silencios, de guerras, de fusiles,
vinieron a rodar nuestros abriles
en el fondo del zulo mercenario.

Ejerciendo sus artes de sicario,
han pactado con tres correveidiles
dejar de asesinar más alguaciles
sin cambiar su perverso abecedario.

Las víctimas de ayer hoy son verdugos
soñando con poner un par de yugos
sobre el cuello cansado de los mansos.

No vamos a dejar que sus mentiras
desguacen esta paz entre las iras
que enturbian la merced de los remansos. 


Tema político evidente. Tal vez esa sea la razón principal por la que este soneto no encajaba con los demás en Contad… Además se refiere a un momento concreto de la historia reciente de España, cuando el gobierno de Zapatero se sentó a hablar con ETA. Y tanta concreción no tiene nada que ver con el tono del libro. Es evidente que sobra. 

En otro orden de cosas, estoy barajando algo que os atañe a todos los que estáis leyendo esto, que seréis con suerte una o dos personas. Igual me arrepiento después de proponerlo, pero estoy dispuesto a apostar fuerte. Seguid atentos, porque os puede interesar. 



Todavía me quedan tres punzones

He modificado Encéfalo de boj, lo he mejorado en lo posible para que merezca entrar con sus compañeros en Contad…

Lo he colocado en el sitio de la cuarta navaja (Soneto XXX, La suerte de no ver telediarios, demasiado malo para publicarlo aquí y en ninguna parte). Casualmente ese XXX es uno de los lugares más pornográficos de cualquier listado con números romanos.

La pega del invento es que me doy cuenta de que necesito una reestructuración completa de la segunda parte del libro (sonetos XXVI a L). Digamos que si quiero que mantener un hilo conductor, en el momento que cambias uno por otro con el que no contabas, se te trastoca todo el orden de al menos la parte del libro en la que se encuentra la pieza díscola. Es como si en una novela de repente añades la muerte de uno de los personajes en mitad de la historia y todo lo escrito después pierde sentido, y lo tienes que reescribir y reestructurar de nuevo, cambiar capítulos al menos de orden, determinar qué hacer con lo que no te sirve o en realidad si es reaprovechable en cierta medida. Ya sabéis, lo que viene siendo una gran putada.

Al meter Madre no noté tanto este desorden, pero ahora empieza a necesitarlo. Todos los que tengáis la prueba 5, mejor que esperéis a la prueba 6.

Por suerte no tengo problemas. He decidido tomarme esto con toda la calma del mundo, respirar hondo, practicar Reiki, coger el calzador y hacerlos entrar uno a uno en su lugar, aunque tenga que estar jugando al cubo de Rubik hasta Nochevieja.

Seguiré informando.

27 de noviembre de 2010

Cuatro navajas

Una nueva reescritura me ha valido para rellenar el hueco XLIV. El soneto Ni dudas, ni traspiés, ni sacramentos puede ser salvado de la quema después de desbarbarlo de todo lo que parecía ser pueril, ripioso y prescindible. 


Si algo estoy aprendiendo últimamente con todo esto de organizar mi poemario es que toda obra se puede mejorar siempre. Lo que ayer escribiste y te pareció fantástico, hoy no es más que un bodrio, y con dos toques o una reforma completa le das el aire que más se acomoda a tus gustos actuales y que casa mejor con la supuesta calidad que ahora te arrogas o pretendes alcanzar. 


Es una ley universal inevitable, como la gravitación: en cualquier actividad, cuanto más aprendes, mejor te salen las cosas. 


Dudas y traspiés era así

Siempre hay quienes se salen de su tiesto
y creen saber con sólo una mirada
que el mundo siempre es cuestión zanjada 
y el seso ajeno, líquido en un cesto. 

Ya Sócrates predijo atisbo de esto,
y aún hay quien, apurando la frenada,
perjura no saber nada de nada
y cuelga Su Verdad en fuste inhiesto.

Anciano no es aquel que sabe todo,
sino aquel que comprende que en el lodo
del saber no hay seguros fundamentos.

El joven que se observe en esta rima
entienda que el saber nunca escatima
ni dudas ni traspiés ni sacramentos.

La cuestión era salvar los tercetos, que creo válidos y acertados. Sin embargo los cuartetos adolecían en ciertos momentos de una puerilidad insostenible. Y cuando el más pueril es el primer verso, ya puedes mandarlo a la mierda. Por tanto, cambié el primer verso y casi todo el segundo cuarteto, hasta que quedó así




Siempre hay quienes ignoran lo dispuesto
y creen saber con sólo una mirada
que el mundo siempre es cuestión zanjada
y el seso ajeno líquido en un cesto.

Ya veis que al garañón le sobra arresto
y aún hay quien, apurando la frenada,
perjura no saber nada de nada
mientras vuelve a mear fuera del tiesto.

Anciano no es aquel que sabe todo,
sino aquel que comprende que en el lodo
del saber no hay seguros fundamentos.

El joven que se observe en esta rima
entienda que el saber nunca escatima
ni dudas ni traspiés ni sacramentos.


Ya queda menos para llenar todos los agujeros de Contad… ¿Qué os va pareciendo? ¿Acierto?


Me quedan cinco dagas

Cuando comencé a recopilar sonetos y seleccionarlos para Contad…, descarté una serie de poemas que, aunque estaban en la línea que quería seguir, formaban parte de un grupúsculo aparte, tenían cierto hilo conductor en su origen. Los dejé de lado por el momento, y ahora me he abalanzado como un buitre a ver qué podía sacar al descongelar el cadáver. Y me he encontrado con que el grupúsculo no tenía ningún sentido, y sí tal vez valían la pena algunos de los sonetos que lo conformaban.


No es que no me hubiesen servido desde el principio, simplemente los aparté a un lado porque pensaba que con otros tendría bastante para alcanzar los cien que necesitaba para Contad… Son sonetos absolutamente independientes (sólo agrupados por un origen difuso) y no fueron los únicos apartados (mi próximo libro, 100 sonetos de amor). Sí van a ser estos no obstante los primeros a los que voy a meter mano en esta especie de apuro, que tampoco lo es tanto. 


De momento, tengo claro que uno de estos sonetos sustituirá al que ocupaba la posición XXIX, Encéfalo de boj, que decía que

La rótula tenaz del testarudo
compromete los pasos de sus piernas
a cruzar el umbral de las poternas
que no abriría un tipo más sesudo.

La imprudente muñeca del tozudo
se empeña en ayuntar ciertas mancuernas
con manos que la duda vuelve tiernas
al no saber soltar después el nudo.

Es el nervio procaz del obstinado
un dédalo de fatuas obsesiones
del que no usa salir muy bien parado.

El hombre del encéfalo de boj
hará por detener las estaciones
arrancando las pilas al reloj. 

Descarto este soneto por sus rimas ripiosas (poternas, mancuernas, dios santo…). Seguramente no me costaría hacer tábula rasa y reescribir los cuartetos, pero de momento voy a descartarlo completamente. Los tercetos creo que son aceptables. Una pena. 

El poema que ocupará el lugar de este descarte se llama Madre, y forma parte del grupúsculo que os comentaba. Es un canto a la tierra, sumido en la esperanza de que los hombres seamos capaces de volver a estadios de civilización de los que nunca debimos salir, o al menos que aprendamos a proyectar dichos estadios con sostenibilidad. Es perfecto para la segunda parte de Contad… en la que hago referencia a temas que atañen a todos los hombres, a situaciones vitales, a tipologías humanas, filosofía, etc. y no tanto a mí mismo. 

Evidentemente, no voy a publicar Madre aquí. Tendréis que descargaros gratis Contad si son catorce cuando esté en Bubok y leerlo allí. Espero que sea para antes de navidad. 


Seis espadas

Después de sentarme gran parte de la tarde de ayer viernes con todo el montón del desbroce de Contad si son catorce, creo que ya sólo me quedan seis espadas. 


He estudiado en profundidad, si eso era posible en mayor medida, el soneto Al reloj y su elemento, me he sincerado conmigo mismo, he buscado sus puntos débiles, que tampoco resultaron ser tantos, y le he dado la vuelta al calcetín. Algunos diréis que os gustaba más la otra versión, pero el libro es mío y me lo follo cuando quiero, aunque me deje los huevos en la alambrada. 


Espero que este fin de semana, si mis obligaciones familiares no me lo impiden, la prueba 6 de Contad… vea la luz antes del domingo a la hora de la cena. Va a ser un finde movidito, así que estad atentos los que estéis interesados en observar un proceso creativo en directo. 


El soneto queda de este modo, ocupando la posición que ostentaba, la XXI, entre la centena que conforma el poemario. 


Al reloj y su elemento

Quise siempre saber, como las brujas,
del bebedizo y del medicamento,
por poder abarcar de un solo tiento
el ayer y el mañana en sus burbujas.

Quise siempre sacarme de las pujas
en mi lucha feroz con barlovento
por vencer al reloj y su elemento
virando el devenir de las agujas.

Quise escuchar sin cabo a las sirenas
mas no supe nadar a manos llenas
sin que tanto silencio me calara.

La bruja del tic tac venció un asalto
mas no sabe correr sobre el asfalto
sin librarse del peso de la tara.

Acepto, cómo no hacerlo, opiniones de todo tipo. Yo creo que se nota sensiblemente que el soneto ha mejorado con respecto al otro que había detrás de la alambrada. Eso sí, los tercetos han sido sacrificados y reescritos casi en su totalidad. La obviedad que tenían en la otra versión ha desaparecido. Ahora el lector tiene que poner más de su parte, pero el resultado es con seguridad más satisfactorio para ambas partes. 

Seguiré describiendo mi lucha con barlovento. 


PD: Bienvenida Anabel.


26 de noviembre de 2010

Mi libro está detrás de la alambrada

Esta es otra de las siete espinitas que tiene la alambrada que no me deja llegar hasta el buen puerto al que deseo llevar mi libro Contad… Se llama Al reloj y su elemento, ocupaba el puesto XXI en la centena y dice que

Quise siempre saber, como las brujas,
del bebedizo y del medicamento,
por poder abarcar de un solo tiento
el ayer y el mañana en sus burbujas.

Quise siempre sacarme de las pujas
en mi lucha feroz con barlovento
por vencer al reloj y su elemento
virando el devenir de las agujas.

Quise escuchar sin cabo a las sirenas
y perderme en los lindes de la feria
y cerrar tantos bares y verbenas,

que no vi corrupción en mi miseria,
ni vida desertando de mis venas,
ni muerte haciendo suya mi materia.


No creo que sea un mal soneto (si es que tengo alguno bueno), si bien hay un instante en los tercetos en que están a punto de chirriar como tiza por pizarra.


A pesar de ello, lo descarto de Contad si son catorce por todo lo anterior, sino porque me parece que no está en el tono de sus compañeros. Es tal vez demasiado moralista, tal vez demasiado pueril, tal vez demasiado pusilánime a pesar de sus ínfulas. 

Bueno, ¿y quién no es todo eso a veces?

¿Merecerá el indulto a última hora?


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