28 de noviembre de 2010

La última espada

Debería dar un grito de alegría, descargar toda la intensidad que el trabajo sobre Contad… me ha ido acumulando en el encéfalo este que a veces en vez de pino, parece ser de boj. Pero no lo haré, no lanzaré las campanas al vuelo. Todavía me queda bastante curro de organización y reordenación, de la segunda parte, sobre todo, para dar por válida la prueba 6 y echarla a correr.

Sobre Arcanos de Acuario ya comenté algo en la entrada Sonetos como espadas. Finalmente he decidido sustituirlo por el poema Vieja Illice, un soneto que escribí hace un par de meses y que le viene más o menos bien al hueco que los Arcanos dejan vacante. Me gustaría publicar aquí el soneto, pero esperaré a ver si termino de colocar cada cosa en su sitio y ya os comento mi plan.

2 comentarios:

Diegus dijo...

De momento no me atreveré a comentar más, por desconocer a los compañeros de las siete espinas que te estás quitando.

Pero dar señales de vida, y que sepas que hay caja de resonancia a la que llegan tus desvelos, no deja de tener su contenido ¿no?

Ánimo, majo, aquí una caja... XD

Raúl Campos dijo...

Gracias, Diego, sí, es un alivio saber que hay ruiseñores en las riberas. Prepárate que ahora viene lo gordo.

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