28 de noviembre de 2010

Todavía me quedan tres punzones

He modificado Encéfalo de boj, lo he mejorado en lo posible para que merezca entrar con sus compañeros en Contad…

Lo he colocado en el sitio de la cuarta navaja (Soneto XXX, La suerte de no ver telediarios, demasiado malo para publicarlo aquí y en ninguna parte). Casualmente ese XXX es uno de los lugares más pornográficos de cualquier listado con números romanos.

La pega del invento es que me doy cuenta de que necesito una reestructuración completa de la segunda parte del libro (sonetos XXVI a L). Digamos que si quiero que mantener un hilo conductor, en el momento que cambias uno por otro con el que no contabas, se te trastoca todo el orden de al menos la parte del libro en la que se encuentra la pieza díscola. Es como si en una novela de repente añades la muerte de uno de los personajes en mitad de la historia y todo lo escrito después pierde sentido, y lo tienes que reescribir y reestructurar de nuevo, cambiar capítulos al menos de orden, determinar qué hacer con lo que no te sirve o en realidad si es reaprovechable en cierta medida. Ya sabéis, lo que viene siendo una gran putada.

Al meter Madre no noté tanto este desorden, pero ahora empieza a necesitarlo. Todos los que tengáis la prueba 5, mejor que esperéis a la prueba 6.

Por suerte no tengo problemas. He decidido tomarme esto con toda la calma del mundo, respirar hondo, practicar Reiki, coger el calzador y hacerlos entrar uno a uno en su lugar, aunque tenga que estar jugando al cubo de Rubik hasta Nochevieja.

Seguiré informando.

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