20 de noviembre de 2010

Wilhelm Kay, el primer fan de Contad

El cerdo de Wilhelm Kay
Contad si son catorce ya tiene su primer fan (no le abandonéis, él no lo haría). Se trata del soldado Kay, Wilhelm Kay, actualmente afincado en Vietnam y en proceso de consolidación como escritor absolutamente indie, casi diría indigente, en una cochambrosa habitación alquilada de Saigón. Gracias Wilhelm por contar 14. 


No podéis perderos las ocurrencias y aventuras del soldado Kay, su casera, la señora Babin, y sobre todo de su mascota, ese cerdo vietnamita llamado Anh Dung Vian, que corre peligro de convertirse en el verdadero y único protagonista de esta magnífica novela de Javier Palencia, que supera con creces los límites de un blog convencional. Algunos recordaréis a Javier por ese Humîde et Fraiche (¿era así?) que tanto nos cautivó a tantos lectores y usuarios de bubok. Es inolvidable.


Pero al tema. Hace pocos días, un pato laqueado de mi propiedad, cuyo nombre no mencionaré aquí, le envió al cerdo Anh Dung Vian un soneto de mi cosecha. No formará parte de Contad si son catorce, pero servirá para haceros una idea de cómo es uno de los últimos poemas que he escrito. Espero que os guste. Y no dejéis de visitar al primo Wilhelm en su blog (arriba, junto a bubok, el DRAE y demás, hay una pestaña que os lleva en volandas a su página). 


Y comento de este gorrino que


Hay un cerdo vietnamita en mi nevera. 
Es un cerdo gruñón y aparatoso, 
trasunto de soldado lujurioso 
que en páginas y teclas reverbera. 

La vecina de abajo, en su chistera, 
cría cuervos de sátrapa furioso, 
abultando un Saigón tan bullicioso
que parece una puta plañidera.

Indochina no es zona de postguerra 
pues un cerdo retumba con la tierra 
y desmiente al soldado susodicho.

Este cerdo, sin más, verraco y chulo, 
empieza cuando posa su gran culo 
donde acaba su cara de mal bicho.




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