8 de marzo de 2011

Del país de lo efímero

III
Del país de lo efímero es lo humano;
del color del vacío, la mañana; 
del salto del amor por la ventana, 
el clochard del portal de lo mundano. 

Del silencio es lo prudente y lo profano; 
el discurso, del cuervo con sotana; 
el cuento, del marqués y la paisana; 
y mío, el ejercicio del enano. 

De la tarde es la llave que el sereno 
nos presta del cajón de la morfina; 
del burdel, el gorrón del carro de heno, 

que a rodar al derecho nunca atina; 
de la fiebre del oro, el mal ajeno 
que asalta cada noche tu cocina.


4 comentarios:

montse dijo...

¿Te inspiraste en la imagen o la asociaste después?

Raúl Campos dijo...

No, no está inspirado directamente en el Carro de Heno de El Bosco, al menos no desde mi Consciente, pero sí que es cierto que en la construcción de los tercetos influyó una referencia a este cuadro. Algunos autores asimilan el carro de El Bosco con el amor carnal y el sexo. De todas formas es una de la obras más crípticas de uno de los autores más crípticos.

montse dijo...

¿Y era él el que dijo que el sexo es un sucedáneo del amor? ¿O lo he leído en otro sitio? ¿El jardín de las delicias es suyo también?

Raúl Campos dijo...

Sí, el jardín de las delicias también. ¿Sexo sucedáneo del amor? Pues no sé, el sexo es un aspecto del amor… El caso es que todos quieren subirse al carro de heno! Fíjate, qué caraduras!

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