3 de abril de 2011

El porrón de lo vivido

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Baco soy y no importa lo que bebo, 
que grato es lo imperfecto a mi gaznate, 
no busco la belleza como el vate 
ni creo en la analítica de Febo. 

Me alegran la manceba y el mancebo 
que forjan con su amor un disparate 
y me place observar al buen abate 
rendido ante el tocino de recebo. 

Podrá mi audaz Ariadna regalarme 
cualquier dulce licor que no haya sido 
tentado todavía de saciarme,

pues soy quien ya dos veces ha nacido 
y Tártaros no habrán de importunarme 
si soplo en el porrón de lo vivido. 

9 comentarios:

montse dijo...

Sabor añejo, deja regusto de mader...vale, ya sé que no es un vino, pero me lo has puesto fácil. Me gusta, tiene cierto aire de invitación a despreocuparse.

Raúl Campos dijo...

Este vino es un caldo especial: es el vino que nos ofrecen los sentidos, el caos, la pasión… Es el vino que deleita al propio Dionisos. La vida no tiene que ser una cuadrícula. Se puede estar entre dos aguas.

montse dijo...

Se puede, sí. Pero, ¿se debe? Incluso aunque sea a nivel mental, ¿se debe?

Raúl Campos dijo...

Equilibrio. Tensión. Ser valiente es eso que hay entre ser cobarde y ser temerario. Como el mancebo y la manceba, como el abate.

S.M. dijo...

Este soneto me parece ideal en tú línea; y en relación con otro también de Apolo y Dionisos. Con su palabrita -digamos- no lírica, "analítica", muy bien traída al asociarla, con la belleza, a Febo y oponer la serie -Febo, análisis, belleza- a cierto caos de Baco -"no importa", "lo imperfecto"-.
No pillo bien el v.12 pero el dulce licor de Ariadna lo interpreto no de modo alcohólico sino...
Ah, y a ver si ganas el concurso de poesía y propones algún tema guay como éste, algo anacreóntico.

Raúl Campos dijo...

Gracias por el comentario.

Baco es el dios que ha nacido dos veces. Sémele, su madre, quedó embarazada de Zeus (qué novedad!) y Hera, la esposa traicionada, en vez de cantarle las 40 a su marido Zeus, decidió vengarse de la joven Sémele (qué novedad!). Hera le dijo que la próxima vez que estuviera con Zeus, le pidiera que se transfigurara (os suena?) en su forma verdadera y no con el inocuo sucedáneo habitual compuesto de peplo, barba blanca y rayo en la mano de papel albal.

Zeus, encantando con el polvo que acababa de echar con Sémele (ya embarazada de Baco), le dijo que le pidiera lo que quisiera, que se lo daba sin pensárselo (como Herodes a Salomé, que pidió la cabeza de San Juan B.). Ella recordó lo que le había dicho Hera y le pidió a Zeus que se mostrara ante ella en todo su esplendor. Zeus, que lo había prometido, con lagrimillas en los ojos, tuvo que cumplir y se le mostró a la chavala en plan supernova, abrasando a la pobre Sémele.

Del vientre de la muchacha, Zeus pudo rescatar el feto de Baco (Dioniso), se hizo un tajo en el muslo y lo depositó allí para terminar la gestación. No sabemos qué cirujano hizo la intervención, pero recordando cómo nació Atenea, cualquier cosa podemos esperar.

Por eso Baco es el que ha nacido dos veces. Y tal vez por eso, los que más disfrutan de la vida, parece que hayan nacido dos veces. La mitología son cuentos que explican cosas, y la griega es la más sofisticada. Estos griegos antiguos eran la repanocha.

Raúl Campos dijo...

Ariadna venía de librar a Teseo del Minotauro y sabía más que Lepe de muchas cosas (de muchas). A Teseo le entró el síndrome de Estocolmo conyugal y salió por piernas dejando a Ariadna más sola que la uán en la isla de Naxos, creo recordar. Por allí andaba Dioniso, cantando por el bosque, fermentando todo tipo de frutos y follándose a toda ninfa viviente. Cuando vio a Ariadna, se enamoró y como era un dios, hizo que se olvidara del imbécil de Teseo. Y fueron felices y comieron perdices.

Y sí, evidentemente el texto supera la lectura exclusivamente etílico. El alcohol es aquí una metáfora de los placeres en general, disfrutados como lo que somos, seres imperfectos, pecadores, capaces de lo mejor y de lo peor. La belleza es relativa, analizamos hasta cierto punto pero no más, el amor a ciertas edades es y tiene que ser un disparate, y no hay que tener vergüenza por cometer o haber cometido errores.

Y al final, si has bebido suficente vida, cuando llegue el momento de la muerte, te reafirmarás en lo vivido y no habrá penas ni arrepentimientos.

Esto es una lectura, pero puede haber más, supongo. Ya sabéis cómo trabaja el Inconsciente.

(Buf! Qué chapa os he metido).

Rosg dijo...

!Por dios! que inutil soy .... cuánta historia en un poema. Yo lo he leído y sé que me gusta. Debe ser una gozada poder analizar tanto y tanto ... siempre y cuando no se pierda de vista el poema.

Eso a ver si ganas el concurso, lo del tema es lo mismo. Pero le darás una alegría a estrella.

Saludos

Raúl Campos dijo...

Y un disgusto a los demás, ja, ja…

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