29 de abril de 2011

Rellenarme con la luna

…y yo, el giboso, el patizambo,
me acuerdo algunas veces
de la altivez biliosa de los jefes aqueos
considerando la pertinencia del combate,
inspiración segura de algún poema heroico
cantor de esta campaña y su cuerpo de diosa:
polvo para quien no la amó, sus versos humo.
Es la decrepitud lo que enciende esta guerra.
Guillermo Carnero


XVII
Es Helena la diva que ha ignorado
las parcas hermosuras de este muerto
que acertó a ser idiota con acierto
y durmió con el tacto anquilosado.

No es Helena un afecto descarado,
más se acerca a la arena del desierto
que soy en la mitad del desconcierto
que batalla ante Troya malogrado.

Mi querencia murió, tan oportuna
que logré rellenarme con la luna
y saberme sensato en mi renuncia.

Tersites soy, mi rey, y mis abriles
no habrán de resultar ya más febriles
que el verdear con que marzo los anuncia.

3 comentarios:

montse dijo...

¿Segunda parte de Yo vi arder Troya?
La imagen de arriba, ¿es un cuadro o una foto?

Raúl Campos dijo...

Sí, el tema está relacionado: la belleza (y su otra cara, la decrepitud) la que mueve el mundo. Es una concepción muy freudiana. Pero Tersites es el que estaba dispuesto a salirse de la vorágine destructiva a pesar de quedar como un cobarde. Yo no estoy dispuesto a jalear las fechorías del poder financiero, por ejemplo, como Tersites les plantó cara a las desfachateces de Agamenón y los demás reyes griegos, hasta que recibe un pescozón del mismísimo Ulises. Prefiero ser Tersites.

Raúl Campos dijo...

Y creo que es una foto, Wiskott.

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