10 de abril de 2011

Silencios en el alma

XII
Sólo soy un vulgar cabo furriel
practicando el delito de cohecho.
Me he comprado un estado de derecho
con sacos de pañuelos de papel. 

He atrapado el efluvio de la miel 
que los años dejaron en barbecho 
con la trampa del ósculo maltrecho, 
con el cebo de un trozo del pastel. 

Volví a sentir palabras del jurásico 
y no alcancé a saber del desconcierto 
que antaño encorsetó mi afán más básico. 

Sólo escucho silencios en el alma 
cuando escupo mentiras al desierto 
que edifica su estrépito en la calma. 










4 comentarios:

tomas rivero dijo...

Nunca un cabo furriel llegó tan lejos.
Saludos

Raúl Campos dijo...

Con esta tormenta de arena, muy lejos no voy a llegar.

Gracias, Tomás, a ver si hoy echo un vistacito a tu blog, que ya me vale…

montse dijo...

Me quedo otra vez con el segundo terceto, Raúl.

Raúl Campos dijo...

Gracias, Montse, tan puntual como siempre…

Tormentas, fantasmas, torpeza… Y sólo escupiendo mentiras al desierto me quedo tranquilo. Sólo escribiendo para nadie (parece que es para nadie muchas veces, ya lo sabéis, que os voy a contar) podemos encontrarnos después del marasmo.

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