1 de mayo de 2011

El fruto de la suerte

XVIII
La belleza es el fénix que revive
del corazón percutor de la guerra
que libra el morador contra su tierra
dando más que los dones que recibe.

Como el agua se oculta en el aljibe
y la espesura alrededor se aferra,
consigue el hombre que en el pleito yerra
acertar una paz que lo motive.

Cuando el sino en el humo se relata,
la vida que se merca se abarata
y no es raro encontrar la mala muerte,

raya el joven ranura a la esperanza
al juzgar que entre tanta malandanza
seguir vivo es el fruto de la suerte.



1 comentario:

Lou dijo...

la buena y mala suerte son lo mismo,
igual que la belleza y la fealdad.

pero tú escriibes hermoso, aunque lo tenga que releer para entender

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