6 de mayo de 2011

No me pidas que pierda la esperanza

XX
No me pidas que pierda la esperanza 
de batir y vencer a esta rutina
si ves que mi costado se encamina 
al Sant Jordi que aguarda con su lanza. 

No me pidas el fuego y la templanza, 
ni los cielos que el fondo de esta mina 
se empeña en sepultar con la cansina 
quimera de la fe y de la añoranza. 

No tendré que rasgarme los sentidos 
cuando el verde pasión de mis vestidos 
dispare el malvivir de mi futuro. 

Suponte que ahora baja la marea 
y accedes al sitial que Casiopea 
promete al hincapié del inmaduro. 



6 comentarios:

Iara dijo...

Me encanta tu casa ! Todo está tan bien hecho y tan bien escrito.Regreso pronto e gracias por seguirme, saludos !

Raúl Campos dijo...

Gracias a ti. O brigado! (todos deberíamos hablar portugués aquí en España).

Lou dijo...

me conformo con saber de qué fuente bebes...¿?

MEN dijo...

La esperanza es lo ultimo que hay que perder.
Me gusta como ordenas tus palabras, con tu permiso me quedo. Un abrazo

Raúl Campos dijo...

Gracias por venir de cuando en cuando. Soy muy anárquico en mis lecturas: es evidente que el siglo XVII (Quevedo, Lope) es la base sobre la que me asiento (vaya novedad!!!), y que Hernández (27 en general) me ha terminado de colocar en el sitio en el que están los sonetos de Contad. Sé que es un discurso sucinto, pero no doy para más. Ahora estoy con Góngora, que era un tipo muy listo…

montse dijo...

¿Y Bequer?

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