25 de julio de 2011

Una perfecta nada

XXIII
Camino por mi sendero rasgando 
el místico fulgor de otras ventanas, 
corro cortinas y bajo persianas 
si vienen sus sermones alumbrando. 


Y es, pues, tras mucho tiempo meditando 
de los infiernos y las glorias vanas, 
que prefiero la luz que las manzanas 
vienen en mi sendero cultivando. 


Aún tengo pensamientos halagüeños 
si acepto recibir la madrugada 
sembrado con la nuez de mis empeños. 


Esperaré a la muerte y su llamada 
recordando que en un sueño sin sueños 
no somos más que una perfecta nada. 



2 comentarios:

montse dijo...

Cuánto tiempo, Raúl!
Hoy me quedo el segundo cuarteto.

Raúl Campos dijo...

Sí, demasiado tiempo.

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