28 de septiembre de 2011

Huesos maldicientes

Los solsticios gemelos de mis manos 
hacen noche más larga cada día 
porque prima el invierno en mis veranos. 

Verterá el malvivir de la apatía 
por el caño de huesos maldicientes 
extractos de ponzoña y ambrosía, 

que el agua que bebí en todas las fuentes 
procede de un arroyo de tristeza 
y ahoga los futuros con presentes.

No sé ocultarme más a la pereza 
ni puedo ya entregarme a mis hermanos 
más que tímidos soplos de belleza. 

2 comentarios:

montse dijo...

¿Esto qué es? Un soneto no, ¿no?
Me gusta.

Raúl Campos dijo...

No, son 4 tercetos encadenados. Un poema, vamos…

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