3 de septiembre de 2011

No sabrá el tal marqués sucumbir sin angustiarse


XXXVI
No sabrá el tal marqués de la ensaimada
que devora a bocados el hambriento,
ni asaltó nunca tapia de convento
quien dispuso de esposa dedicada.

No sabrá el capitán de la mesnada
del humilde servicio del sargento,
ni verá el sano joven con lamento
la muerte de la anciana desahuciada.

Feliz quien con migajas se conforma,
y sabe con un beso deleitarse,
y funda en el afán su pauta y norma;

feliz es quien comprende que salvarse
es vano cuando el cuerpo se deforma, 
y aprende a sucumbir sin angustiarse. 


3 comentarios:

Ginkga dijo...

Feliz es todo aquél que desate furias internas con el sano placer de deleitarse en letras y en canciones. Volver a llorar para volver a levantarse, más tarde. El aprendizaje de saber que no estamos hechos del todo. Hasta el fin. Y Así, recargar las ánimas desoladas y a veces, víctimas de un forzoso desalojo.

Raúl Campos dijo...

Gracias, Mary! Llorar para volver a levantarse…

montse dijo...

Feliz quien con migajas se conforma..... me gusta.

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