15 de septiembre de 2011

Solfear en los desiertos

XLVII
La soledad, en su fragua, musica 
la miserable danza de los muertos: 
bailarán con mi pena sus entuertos 
cuando instaure las leyes que fabrica.

Su mirada sordina se publica 
a quien sabe solfear en los desiertos: 
estimula el oído de los tuertos 
e instituye el compás que tipifica. 

La soledad suspende el oropel 
que solía habitar bajo la piel 
del hombre que vivía en compañía. 

Hoy este hombre es la sombra de sí mismo, 
forjándose un experto en alpinismo, 
cantando en soledad su letanía. 

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...