15 de octubre de 2011

El flash de los mosquitos

LXVI
Me libré, aunque lo mío me ha costado,
de los bizcos oprobios de la tele:
ya no veo driblar a Makelele
ni sé con quien el Lecquio se ha acostado.

No negaré que el vigor me ha agotado
y que romper con el mando me duele,
mas sabré reponerme del telele
que inflige el Gran Hermano en mi costado.

Ya no ingresa ningún entrometido
a venderme en mi casa sus labores
ni a incordiar con el flash de los mosquitos.

Hoy leo como nunca había leído
y escucho atento a mis compositores
y más juego a mis juegos favoritos.

3 comentarios:

montse dijo...

Lo duro es cuando tienes que convivir con gente que SÍ quiere ver programas de esos que te lobotomizan lo poco que te queda.

Tio Antonio dijo...

Al mudarnos, la tele se veía mal. Así que me acostumbré apañármelas con el ordenata y videojuegos. Cuando ya se veía bien, me daba igual. Solo veía, y de vez en cuando, "Discovery Channel". Y con un poco de suerte, se pueden encontrar sus videos en internet. Así que, no me pierdo gran cosa.

Raúl Campos dijo...

Nosotros estuvimos más de 8 meses sin tele por un problema de antena hace varios años, en un piso de alquiler. Lo recuerdo como la época más feliz de mi vida.

Mons, sí, es duro. A todos nos pasa. Al final se crean guetos dentro de las propias casas.

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