13 de noviembre de 2011

Abril que no vuelves

Big Bang. 
      Ya está aquí el invierno
y en los bolsillos su nieve,
pues sobre mojado llueve
y salpica sueño eterno. 
No es tanto un vientre materno, 
más bien zulo cavernario,
el morro de don Acuario 
que va robando pitanza
a quien quiere hacer mudanza
de este mundo hereditario. 

Vuelve abril
que no vuelves. 

No me mientas, garañón,
porque calado te tengo: 
tú escupes rancio abolengo
y yo carne de cañón.
Intento de violación
de un pepino a un polícía: 
¿¡habrá mayor tontería!?,
grita el pueblo soberano
mientras vota a otro tirano
experto en lobotomía. 

Vuelve abril
que no vuelves. 

Siete ascetas pendencieros, 
ecónomos del erial,
se han pasado al inmortal
gremio de los cabilderos. 
Como hacen los gondoleros,
bueno es remar mientras canta
la Polis de nueva planta,
para llegar más bien lejos
en el recreo de espejos
de esta farsa sacrosanta.

PS: Este poema no pertenece a Contad si son catorce
Pasó por el concurso sin pena ni gloria.

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