1 de noviembre de 2011

Adalid de la utopía

LXXII
Persisto en mi esencial guerra de Troya
—¡qué barata se vende la estulticia!—
por viajar al espejo con Alicia
y quedarme en la nave cuando escolla.

Del retozo que parto con Idoia
sólo gano el tanteo si se inicia
con el flirt del plebeyo y la patricia
y acaba cuando el tiempo nos arrolla.

No quiero asegurarme que es bajeza
consagrar mi existencia a la belleza
y aprenderme el papel de la alegría.

El fin del mundo dura una semana
y siempre queda el día de mañana
para ser adalid de la utopía.

1 comentario:

Sofía Serra Giráldez dijo...

¡¡ole!!

¡qué bonito, joder! ...y cómo ensancha el espíritu....mmmm, UN GUSTAZO
¡besos, precioso!

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