16 de noviembre de 2011

Migajas de la gloria

LXXVII
No sabe un servidor cuán decidida 
es la blanca avalancha de la historia, 
ni las vueltas que damos en la noria 
de la suerte brutal y consentida. 

No entiende las dobleces de la vida 
este mortal con ataques de euforia 
cuando algunas migajas de la gloria 
le llegan de la tierra prometida.

Se quiere corrector del calendario 
y químico que abata todo miedo 
con píldoras de flor de abecedario. 

No sabe que existir es como el ruedo 
donde el astado es carne de sicario 
y el hombre, carne de pecado y credo.


2 comentarios:

Sofía Serra Giráldez dijo...

Este es uno de los que más me gustaron, Raúl, y me gustan...fuerte grande y redondo.
Un beso

Raúl Campos dijo...

Gracias, guapa!

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