11 de diciembre de 2011

Donde se halla cada piedra

LXXXIV
Como Grenouille, soy yo la garrapata
que se aferra al letargo de la estepa,
que escuetamente ignora a quien discrepa
y engorda el devenir que no la mata.

Mi fuerza no es la voz ni la bravata,
pues nunca la palabra, que se sepa,
fluyó de esta corteza en mala cepa
cuando era necesario hablar en plata.

Es dentro, donde se halla cada piedra,
el hogar de la garra y el aliento
por casar a mi fuero alguna medra.

Y aguardo en el silencio que alimento,
dormido en el sosiego de la hiedra,
los tiempos del asombro y el portento.

2 comentarios:

Debi dijo...

Versos dulces y sobrecogedores. Me encanta ^^

Raúl Campos dijo...

Este es uno de los sonetos a los que le tengo más cariño.

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