31 de diciembre de 2011

La palanca del exceso

LXXXVI
Cual Casandra, privada de cordura 
y credibilidad de sus vecinos, 
reconozco al prestigio en mis caminos 
hablar con la dicción de la locura. 

Me dice de las honras la hermosura, 
que el aplauso, el mayor de los destinos 
en su lengua de brillos damasquinos, 
verterá su delicia en mi escritura. 

Mas recordé que la fama es un yermo 
y la gloria una ausencia y un sepulcro, 
que el éxito nos vende con un beso. 

Sólo viste laureles el enfermo 
que intenta la creación, en frágil fulcro, 
mover con la palanca del exceso.


1 comentario:

Sofía Serra Giráldez dijo...

Allí en mi blog te he dejado una "uvita" para que comiences el años sin excesos....:DDD
;)
Feliz 2012 y un beso enorme, Raúl.
(el soneto me parece magnífico, por otro lado)

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