27 de mayo de 2011

Estar en equilibrio

XXII
Estar en equilibrio no es andar 
estando plenamente equilibrado, 
pues ninguna balanza en el mercado 
hay que no haga a su dueño prosperar. 

Pensar en equilibrio ni es pensar 
como solo cavila el ilustrado, 
ni como lo hace el tonto enamorado,
conjeturando sensato su amar. 

Soñar en equilibrio no se puede 
pretender desde nuestra realidad 
que igualmente a mesura y sueño agrede. 

Creer en equilibrio la bondad 
es estúpido sin que la deprede 
una ingente legión de iniquidad. 

10 de mayo de 2011

Al reloj y su elemento

 XXI

Quise siempre saber, como las brujas, 
del bebedizo y del medicamento, 
por poder abarcar de un solo tiento 
el ayer y el mañana en sus burbujas. 

Quise siempre sacarme de las pujas 
en mi lucha feroz con barlovento 
por vencer al reloj y su elemento 
virando el devenir de las agujas. 

Quise escuchar sin cabo a las sirenas 
mas no supe nadar a manos llenas
sin que tanto silencio me calara.

La bruja del tic tac venció un asalto
mas no sabe correr sobre el asfalto 
sin librarse del peso de la tara. 

  

6 de mayo de 2011

No me pidas que pierda la esperanza

XX
No me pidas que pierda la esperanza 
de batir y vencer a esta rutina
si ves que mi costado se encamina 
al Sant Jordi que aguarda con su lanza. 

No me pidas el fuego y la templanza, 
ni los cielos que el fondo de esta mina 
se empeña en sepultar con la cansina 
quimera de la fe y de la añoranza. 

No tendré que rasgarme los sentidos 
cuando el verde pasión de mis vestidos 
dispare el malvivir de mi futuro. 

Suponte que ahora baja la marea 
y accedes al sitial que Casiopea 
promete al hincapié del inmaduro. 



2 de mayo de 2011

Solsticio

XIX
El plazo del futuro sacrificio,
despuntando en la savia de un pesebre,
romperá el nuevo ciclo cuando quiebre
la virtud arrasada por el vicio.

Nos toca ser pastores en el juicio
que oficia la tortuga ante la liebre,
decretando la fe contra la fiebre
y una barba tribal para el solsticio.

Ni la nieve penetra en la espesura,
ni los años aplacan la tonsura
al ver que somos todos los que estamos.

Sabed que en un hogar con tanta suerte
no comprenden las Keres de la muerte
el bien de los racimos y los ramos.

1 de mayo de 2011

El fruto de la suerte

XVIII
La belleza es el fénix que revive
del corazón percutor de la guerra
que libra el morador contra su tierra
dando más que los dones que recibe.

Como el agua se oculta en el aljibe
y la espesura alrededor se aferra,
consigue el hombre que en el pleito yerra
acertar una paz que lo motive.

Cuando el sino en el humo se relata,
la vida que se merca se abarata
y no es raro encontrar la mala muerte,

raya el joven ranura a la esperanza
al juzgar que entre tanta malandanza
seguir vivo es el fruto de la suerte.



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