30 de septiembre de 2011

Ejercicio de estrabismo

LX
Con dolor y vergüenza, mi egoísmo 
apura en soledades sus miserias, 
sin entes metabstractos ni materias 
que acierten a bailarle el ombliguismo. 

Al ser la nimiedad como el abismo,
la sangre se me crece en las arterias
bramando que el umbral de mis histerias 
no es más que un ejercicio de estrabismo. 

Nadie aquí está cercado por el plomo, 
las guerras otros tiempos y lugares 
tiznan lejos de mi orbe monocromo. 

No cuento mis adeudos por millares, 
aún mi salud es mayor que mi aplomo 
y el amor me sustenta en sus pilares. 


29 de septiembre de 2011

Los vientos de Odiseo

LIX
Me arrebolan los vientos de Odiseo 
el talante y las formas desahogadas, 
empeñado en oír otras baladas 
y viajar por el mar dando un rodeo. 

Ni Teléma con cuentos de Proteo, 
ni Penélo pensando en sus coartadas, 
consiguen apartar de mis veladas 
la huella de Calypso y su recreo.

Espero regresar un tardo día 
a las playas que exigen sin respiro 
la vuelta al capitán de la artería. 

Mas ahora de momento sólo aspiro 
a vivir en la paz de mi agonía 
y sufrir la quietud de mi retiro. 

28 de septiembre de 2011

Huesos maldicientes

Los solsticios gemelos de mis manos 
hacen noche más larga cada día 
porque prima el invierno en mis veranos. 

Verterá el malvivir de la apatía 
por el caño de huesos maldicientes 
extractos de ponzoña y ambrosía, 

que el agua que bebí en todas las fuentes 
procede de un arroyo de tristeza 
y ahoga los futuros con presentes.

No sé ocultarme más a la pereza 
ni puedo ya entregarme a mis hermanos 
más que tímidos soplos de belleza. 

27 de septiembre de 2011

Donde el sueño es retraso y es avance

LVIII
Me ha enviado un misil de largo alcance 
la vida al proponerme su despecho, 
dejando mi futuro contrahecho 
perdido en la tormenta de este trance. 

Un capote me quiebra con su lance 
y clava su espinita en este pecho 
de pereza crecida en el barbecho 
donde el sueño es retraso y es avance. 

Me ha colgado el cartel de no se fía
el mesero que antaño me esperara 
con los brazos abiertos de alegría. 

Se ha incrustado la cal en mi mampara 
después de tanto baño en tontería: 
notad que tanta acidia sale cara.

26 de septiembre de 2011

Vieja Illice

LVII
Es esta vieja Illice mi Ilión 
y víctima me sé en la quieta guerra 
que libra nuestro mar contra la sierra 
en que pugnan San Jorge y el dragón. 

Tanto bien da la sal a su canción 
como acepta la ofrenda de la tierra; 
tolera la sequía que la encierra 
como halla incentidumbre en la razón.

La culpa fue también de la palmera 
en casos de homicidio como el mío 
donde el muerto revive en primavera. 

La perla del triángulo baldío 
es más bella que el sol que la lacera 
forzándola a zarpar en su navío. 

25 de septiembre de 2011

Aquiescencia

Con esta maniobra, hemos volcado. 
En el rafting rutinario nos vencemos
y zozobra el mamón que en los extremos
insulta al comisario. 
En el costado

me ha mordido la cobra del dictado: 
llame usted al notario de los memos 
y póngame de sobra crisantemos, 
que muere en solitario este embozado.

No sé mi sangre. 
                              Maldigo mi nombre. 
Por cada árbol talado sobra un hombre 
llamado camarada. 
                                 Por la popa,

el palangre pelón pide refuerzos: 
San Nanuk viene a todos los almuerzos. 
Mala mar. 
                   Malos modos. 
                                          Mala tropa.

24 de septiembre de 2011

Angustia taurina

LVI
Agonizo en el toro de Perilo 
y un coso es mi instrumento de tortura; 
siempre un asta rubrica mi montura 
y su negro pitón me tiene en vilo. 

En mi señuelo fláccido hacen hilo 
los trancos que predicen la locura
y no hallo burladero en la pavura 
tras un pinchazo hondo y sin estilo.

Descastada la estampa sin enfoque, 
inútil la ceñida chicuelina, 
cansada está la muerte de mi estoque. 

Invocando oraciones de Turina, 
le requiero a mi fiera que provoque 
el despertar de mi angustia taurina. 


23 de septiembre de 2011

Al compás de su deshora

LV
Buscando en otras rimas y otros versos, 
encontré las palabras que inquiría 
cercadas por el halo que envolvía 
la queja de mis sueños más perversos. 

Buscando como buscan los conversos 
otro dios tras un dios sin alegría, 
hallé por fin la terminología 
que expresa mis anversos y reversos. 

Catorce signos áureos en la aurora, 
señales del más ínclito destino, 
comenzaron su vals en anacrusa. 

Como siempre, al compás de su deshora, 
vinieron a cruzarse en mi camino 
los frutos más amargos de mi musa.


22 de septiembre de 2011

Los cuentos de la China

LIV
Sospecha que de cisne el pato feo 
no tenga más tal vez que la codicia, 
y añora de la gloria la caricia 
buscando entre la acidia su trofeo. 

Sospecha el cuentacuentos que Morfeo 
debió perder en sueños su avaricia;
por ello nuestro vate desperdicia 
el fuego que le trajo Prometeo. 

Hablar de subidón de adrenalina 
es hablar de los cuentos de la China 
a su oído fondón y malcriado. 

No queda más que hacerse el oprimido 
y llorar su opresión fuera del nido
cual llora el miser cisne del asado.

21 de septiembre de 2011

Pólvora tinta






LIII
Dáctilo verso buscaba su rima 
junto a la hoguera de cantos perversos, 
ávido el fuego de estrofas sin versos,
y ávido el verso del verbo que estima.

No acabarán, cuando alcancen su cima 
todas las llamas, los himnos conversos: 
sabe el rapsoda que hay tiempos adversos, 
sabe el juglar de la cumbre y la sima. 

Nunca podrán acallar nuestras voces 
torpes soldados con armas de espuma, 
balas de sal y apatías atroces. 

Labios sin rostro darán a la bruma 
voces que puedan sonar más feroces, 
pólvora tinta que estalle en la pluma.

20 de septiembre de 2011

No soy digno

LII
No soy digno de que entres en mi casa 
ni valgo para tacos de escopeta. 
¿De qué podrá valer este poeta 
que desguaza el reloj si se retrasa?

¿En qué hora me olvidé pagar la tasa 
que recauda su estrella al cuchufleta 
vencedor en el juego de ruleta
en que apuesto yo pérdidas al pasa? 

No soy digno de nada o casi nada. 
Espero que esta mecha me consuma 
o al menos me desvirgue la mirada, 

pues los sueños se pierden en la bruma 
de siglos sin ganar una jugada 
e instantes para ser no más que espuma. 



19 de septiembre de 2011

El salmón de la impaciencia

LI
Cuando el espíritu del viejo olivo 
me entregue el zapapico de mis sueños, 
comprenderé el grosor de mis empeños 
y tarde ya será para el cultivo. 

El sabio cazador persigue al chivo 
sabiendo que en los campos ribereños 
le aguardan los arrullos hogareños 
que jamás arrebujan al furtivo. 

Robará a mi sedal la displicencia 
el salto del salmón de la impaciencia 
que remonta la vida en el esfuerzo. 

Labraré en la llanura y en el monte 
los surcos que arranqué del horizonte 
que ensambla la constancia y el scherzo.

18 de septiembre de 2011

Decir sí

L
Un viejo profesor nos instruía 
que en el lapso final de la existencia
se puede decir sí con coherencia,
se puede decir no sin alegría. 

Se puede pretender la algarabía 
vivida sin ninguna reticencia, 
y también condenar nuestra presencia 
a no querer firmar ni un solo día. 

Te aseguro que ahora es el momento
en que tus actos dictan su sentencia,
y no hay más inocentes ni culpables

que tu risa, tu crédito y tu aliento
procurando vencer la efervescencia
y haciendo las espinas favorables. 


17 de septiembre de 2011

Ochenta Calendarios

XLIX
Las brumas que me nublan si estoy solo, 
las brisas que en mis manos arracimo,
son tiempo desgranado del racimo
que Baco malvendió a su hermano Apolo. 

Los años son las dádivas del dolo 
de un dios que se parece al rey del timo,
pues te deja ganar y se hace el primo
cuando huye con tus sueños junto a Eolo. 

Somos sólo un borrón de aniversarios 
en un montón de ochenta calendarios 
repujados por pétalos de vida. 

Tan tenues la alegría y la tristeza 
que sólo al atrapar la sutileza 
tocamos nuestra tierra prometida.

16 de septiembre de 2011

Por detrás de las esquelas

XLVIII
La buena suerte que ayer no tuvimos 
se malvende a placer en cada esquina
pregonando su fiera hambre canina 
y ofreciendo los más tiernos racimos. 

De la vida ya nunca más supimos,
quedó sin retener en la retina, 
barrida por el dios que la asesina
mutilando la micra que crecimos. 

No hubo más que salir a ciertas calles 
a gruñir la congoja en las cancelas 
y a llorar las ruinas de Versalles. 

Más de uno, cobijado en las dovelas, 
olvidó que vivir son los detalles 
escritos por detrás de las esquelas.


15 de septiembre de 2011

Solfear en los desiertos

XLVII
La soledad, en su fragua, musica 
la miserable danza de los muertos: 
bailarán con mi pena sus entuertos 
cuando instaure las leyes que fabrica.

Su mirada sordina se publica 
a quien sabe solfear en los desiertos: 
estimula el oído de los tuertos 
e instituye el compás que tipifica. 

La soledad suspende el oropel 
que solía habitar bajo la piel 
del hombre que vivía en compañía. 

Hoy este hombre es la sombra de sí mismo, 
forjándose un experto en alpinismo, 
cantando en soledad su letanía. 

14 de septiembre de 2011

El pasar no está lejano

XLVI
Verano, otoño, invierno y primavera 
aguardo a que desista un nuevo año 
rumiando que no hay pájaros hogaño 
que resista mi blanca calavera. 

Anidará mi cuerpo en la ribera 
de las voces ligeras del estaño 
y cazaré a mi aliento en un extraño 
intento de saltar por la escollera. 

El tiempo, que comió ayer de mi mano, 
se irá a purificar en otras piras 
en que ardan otros miembros agotados. 

Sabiendo que el pasar no está lejano, 
repaso mis sepulcros de mentiras 
buscando la verdad por los sembrados. 


13 de septiembre de 2011

100 sonetos / 200 descargas

Bien, Contad si son catorce ya ha superado las 200 descargas gratuitas.

Si todavía no te lo has bajado, ya sea para echarle un vistazo o incluso para leerlo (je, je), puedes hacerlo pinchando aquí para ir a la página de descarga de bubok.

Una vez allí, a la derecha, en opciones…, pinchas en "Descarga este libro gratuitamente" y ya tienes un pdf de Contad… en tu carpeta de descargas.

Gracias a todos los que lo habéis descargado, curioseado, comprado en papel o leído. Lo importante es que el libro se mueva, que cuesta mucho escribir 100 sonetos.

12 de septiembre de 2011

La tormenta


XLV
Te obliga la tormenta a reforzarte
en ti mismo como se fortifican
los muros del suburbio que salpican
las aguas que pretenden acabarte.

Te obliga esta tormenta a controlarte:
borrar a los que en lágrimas claudican
e ignorar las razones que te explican
sus fundamentos para acuchillarte.

Te obliga la tormenta en las mañanas
a subirte a ese bus del buenos días
y a tragar tu labor y tu tostada.

Te obliga la tormenta en las ventanas
a crecer y a entonar sus melodías
para darte una nueva madrugada.
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