29 de octubre de 2011

Aquiescencia

Con esta maniobra, hemos volcado. 
En el rafting rutinario nos vencemos
y zozobra el mamón que en los extremos
insulta al comisario. 
                                          En el costado

me ha mordido la cobra del dictado: 
llame usted al notario de los memos 
y póngame de sobra crisantemos, 
que muere en solitario este embozado.

No sé mi sangre. 
                                    Maldigo mi nombre. 
Por cada árbol talado sobra un hombre 
llamado camarada. 
  Por la popa,

el palangre pelón pide refuerzos: 
San Nanuk viene a todos los almuerzos. 
Mala mar. 
                          Malos modos. 
  Mala tropa.



27 de octubre de 2011

El agua que azuza mi sed

LXXI
Tántalo me designan viejos jueces
que rigen sin arbitrio en mis adentros;
tribunales dictando desencuentros
entre mi hambre, los ruidos y las nueces.

Me obligan a privarme de las creces
que mi hastío me otorga en sus encuentros,
dibujando cuadrados en los centros
de círculos viciosos de sandeces.

Maldigo, prisionero, a las feroces
sirenas que me apresan con su red
para luego privarme de sus voces.

Estaré entre mi espada y mi pared
si desciendo las cárcavas atroces
que esculpe el agua que azuza mi sed.


24 de octubre de 2011

El sol en que nacen los veranos

LXX
Dime, retocador de mis espejos,
por qué razones y con qué permiso
te atreves a robarme el paraíso,
y me tiras de mala fe tus tejos.

Dime tú, que me cercas desde lejos,
por qué recuerdos que el ayer no quiso
pretenden instalarse en este piso
y convertir mis años en añejos.

Háblame, esencia que ansiosa devoras
por igual primogénitos y hermanos,
de los soplos que son todas las horas.

Ya sé que en la vasija de tus manos
mi tiempo es ese niño que evaporas
con el sol en que nacen los veranos.

22 de octubre de 2011

El pantano

Vino el agua y la llevó
agarrada de la mano
por un cieno mantecoso
de camino hacia el ocaso. 
Aviente la albahaca, madre,
por que pueda oler sus labios.  

Nadie supo más de aquella
que arrancó un fangal de cuajo
de la entraña percutora 
que bullía en mi sembrado.  
Cierre la puerta, madre, 
del amor a cal y canto. 

Por las noches un clavel 
eclosiona en mi regazo 
y el sueño escupe su insulto
de esperanzas y sargazos. 
Duérmase pronto, madre, 
que su siesta es mi descanso. 

Sé que nunca volverá
la niña que se hizo mármol 
porque mi tiempo fluvial
en su ausencia ha embarrancado.   
No me llore nunca, madre, 
ni me busque en el pantano. 



21 de octubre de 2011

Insomnio












LXIX
El insomnio es del tono de las telas
que la asfixia transforma en los sudarios
indómitos de miembros carcelarios
varados en las tímidas candelas.

El insomnio destroza medias suelas
por largos corredores cavernarios
y achica en uno todos sus glosarios
de ruidos y murmullos y cancelas.

Si un instante fugaz baja la guardia
sólo es por avivar tu retaguardia
y tornarte al destierro en la cocina.

Sabedor del reloj de madrugadas,
se divierte en cederte cabezadas
justo antes de marchar a la fajina.

19 de octubre de 2011

Me libre Dios de tanto matasanos

LXVIII
Me libre Dios de tanto matasanos
y líbreme el matasanos de Dios,
que tan malo es tener cuerpo con tos
como alma con temor a los gusanos.

Me guarde el cielo de los cirujanos
y guárdenme de sus curas los dos,
que escogí ya hace tiempo el ir en pos
de una fe con perfiles más mundanos.

Que yo ya me conozco la receta
para obviar las llamadas de la muerte
sin tener que volverme anacoreta:

comer tan bien como cagar tan fuerte,
mantener la pezuña docta quieta
y no jugar a dados con la suerte.

17 de octubre de 2011

La nueva Emperatriz de las Pagodas

LXVII
El hermético don de la cultura
no destapa en el lecho de esta hora
nada más que un escote de señora
con ciento treinta puntos de sutura.

Liquidó el Gran Hermano la escritura
y alguna otra rareza tentadora,
se prohibió la verdad opositora
y el salvaje placer de la lectura.

La nueva Emperatriz de las Pagodas
se desinfla cagando novedades
y exclusivas de polvos y de bodas.

Jamás aprenderé banalidades,
ni a engullir los torreznos de las modas
en esta sociedad de pubertades.


15 de octubre de 2011

El flash de los mosquitos

LXVI
Me libré, aunque lo mío me ha costado,
de los bizcos oprobios de la tele:
ya no veo driblar a Makelele
ni sé con quien el Lecquio se ha acostado.

No negaré que el vigor me ha agotado
y que romper con el mando me duele,
mas sabré reponerme del telele
que inflige el Gran Hermano en mi costado.

Ya no ingresa ningún entrometido
a venderme en mi casa sus labores
ni a incordiar con el flash de los mosquitos.

Hoy leo como nunca había leído
y escucho atento a mis compositores
y más juego a mis juegos favoritos.

14 de octubre de 2011

Pavana

Sol, maldito dios. 
                Qué me mientes, sol.
Di que olvido es este 
que unce la esperanza, 
se escama en la hiel
como un ciprés.

Luz. Luz.

Luz, si vuelves a encontrarme
tras la multitud,
                               vulnérame.

Abre los ojos yertos,
roza la madrugada en flor,
tiñe este mar sin viento, 
sin vela sin sol.

Bogo en la brisa inerte
desde que no soy nada más
que una sonrisa en ciernes, 
                                                   nimio capitán.

Vuélvete a prender. 
Vive.

Luz, te quiero arcángel y hermana, sol.
Pídeme un silencio
que es tuyo y violento,
albérgame la voz.
                                 Consiéntelo. 

Bien sabes que todo es azar
si tú no estás.
Regrésame contigo.
Y vive. 


12 de octubre de 2011

Nacer televidentes

LXV
No me cuesta olvidar mis apellidos
si resbalo optimista en el ungüento
de todos los que buscan alimento
en las hojas de libros desabridos.

Uno más del vagón de los heridos
huyendo del saqueado campamento
que arrasa con su soplo macilento
la inopia de babélicos ladridos.

Muchos hay que este circo resistimos
y entregamos el pan de los prudentes
por restar horas muertas a los primos

que piensan que nacer televidentes
es el súmmum de laureles y racimos
que legan a sus bobos descendientes.

10 de octubre de 2011

Miserable en dineros

LXIV
Como amaso por quintales la rima
suelo ser miserable en dineros,
pues rumiando poemarios zalameros
la moneda de plata no se arrima.

Sin oropel, sólo invito a mi prima
la palabra a mis banquetes austeros
de estrofas y sonetos chapuceros
en noches donde el sueño se escatima.

Continuaré escribiendo mientras aire
acceda del vacío a mis pulmones
y mi ingenio conserve su donaire.

Y no precisaré de más millones
estando de las musas al socaire
y haciendo en la pobreza mis canciones.


9 de octubre de 2011

5000 visitas y subiendo…

Contad si son catorce ha recibido la visita de más de 5000 personas en el año más o menos que tenemos la puerta abierta. Gracias a los que pasáis por aquí de cuando en cuando, me leéis y comentáis algo. Aunque sea decir que habéis leído. Agradezco mucho saber que no estoy solo, que al otro lado del canal hay un receptor y que ese receptor tiene algo que aportar a la obra y aportarme con las suyas propias. Quid pro quo.

Creo que ya sabéis que he creado una página en facebook, que tiene 15 fans (los mejores del mundo). A ver si llegamos a 20, je, je, je.

Recordad que podéis conseguir el libro gratis en pdf o bien en papel, a precio casi de coste (mercadotecnia amateur).

8 de octubre de 2011

Beat is now, but not is new

Nunca terminó la liturgia de los gladios sangrantes
aunque es cierto que he comenzado a desentumecerme
persiste una neblina cremosa como un glaucoma
pero he instalado limpiaparabrisas en mis córneas 

Y puedo ver así tenuemente la vergüenza desde dentro
el silencio mirando hacia otro lado
la idiotez señoreando su derecho de pernada
ah! y un grupo de simios malbebiendo leche de soja
entre cartones, desprecio y páginas web

Me he preguntado por qué 
por qué mis ojos son los únicos que derrochan nitidez
y me han sorprendido las huellas del pasado
pisando el polvo aplastado de la luna

Nada ha cambiado nada 
seguimos hastiados seguimos muertos seguimos aquí
el Tío Sam es ahora una multinacional y te sigue necesitando
para esta no guerra que es la democracia 
para el remanso del precio con IVA de cada producto
para el ensueño del sabor mistérico de la coca-cola
para unas bragas de encaje o una tableta de abdominales

También este cielo es mejorable
no lo ves? desclávate el velo de vestal
salpícales con tu sangre 
ellos te mirarán de la raíz a las puntas y se reirán
pero tú les salpicarás con tu sangre
y más tarde en el despiste de la madrugada 
sufrirán náuseas y sospechas
intuyendo que algo está fracasando al Este del Edén
se meterán dos rayas de amanecer
y entonces tendrán miedo de no hacer ciertas concesiones

Acepta esas nuevas claves 
invita a tus hijos al desafío
de no volverse como ellos
y prepárate para seguir salpicando
porque nada ha cambiado 

Escrito en febrero de 2011

6 de octubre de 2011

Cada verso es un milagro

LXIII
Yo soy el jabalí de Meleagro 
que escapa a la dicción y la conciencia 
de saberse a la luna de Valencia 
con el seso sensiblemente magro. 

Hoy sé que cada verso es un milagro 
si me nace en el boca la ocurrencia
que rebasa esta vieja complacencia
del barro al que, de siempre, me consagro. 

Buscaremos sonetos como vidas, 
sapiencias que sazonen el presente 
y sueños que suturen las heridas;

seguiremos la voz del Inconsciente,
mi mano, con plumillas desabridas, 
y yo, con mi trabajo incoherente. 

4 de octubre de 2011

El sueño que dormita la galaxia

XLII
El sueño que dormita la galaxia 
rumia el humano que cohabita a tientas 
con dignos mercaderes de tormentas 
y boutiques proveedoras de ataraxia. 

El destino es la fábrica de ataxia 
que mojona las sendas macilentas 
de aquellos que cortejan cenicientas 
pretendiendo acopiar autodidaxia. 

No habrá quien recomponga las goteras 
ni teche los oscuros soportales 
que moran las vestales primaveras. 

Veré mi corazón entre zarzales, 
mi espíritu forzado a las galeras 
y mi cuerpo en sus propios funerales.

2 de octubre de 2011

Ínfulas de vate

LXI
Sólo soy de mí mismo el compañero 
cuando enlazo fervor con disparate, 
si le pido a mi verso me rescate 
del mutismo trivial del aguacero. 

Sólo soy, la mentira es lo primero, 
un niñato con ínfulas de vate
degustando la miel y el chocolate 
al follar con un verbo placentero. 

Si persigo sinónimos y voces 
es debido a mi mal de muchos años, 
a mi crónico vicio de la tinta. 

Aunque el tiempo me tumbe con sus coces 
y me olviden los críticos huraños, 
ahora sé que mi musa ya está encinta.
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