13 de febrero de 2012

En equilibrio

XCIV
Como en otoño quedan los alisos 
inestable ha de quedar mi pensamiento, 
inútil, aburrido y macilento, 
gangrenado por malvas y narcisos. 

¿Qué será de mis actos indecisos?
¿Qué sentiré con mi sentido hambriento?
¿No seré el destructor que sobre el viento 
cabalga junto a Apolo y Dionisos?

En equilibrio estoy porque deseo 
tensar mi cable de funambulista 
con el inútil tensor de mis manos. 

En equilibrio estoy y si me apeo 
de mi labor de amanuense alquimista,
seguirán engordando mis enanos.


2 comentarios:

S.M. dijo...

Bueno, vengo a devolver las visitas.
Y es que este soneto -yo creo que los leo todos- es más diáfano que otros. O por lo menos se deja explicar: en realidad tus sonetos son ese equilibrio entre Dionisos y Apolo, el orden métrico y -vamos a llamarlo así- el desorden verbal de las imágenes como esas flores gangrenando el pensamiento.

Raúl Campos dijo...

¿Qué te parece si mis sonetos son un intento de ordenar el caos que nos rodea y empezar con ellos un nuevo renacimiento desde el oscuro gótico del siglo XX? Qué pedante me ha quedado, buaj!!! : )

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