9 de abril de 2012

César Vallejo: Trilce, XXIV

   Al borde de un sepulcro florecido
transcurren dos marías llorando,
llorando a mares.

   El ñandú desplumado del recuerdo
alarga su postrera pluma,
y con ella la mano negativa de Pedro
graba en un domingo de ramos
resonancias de exequias y de piedras.

   Del borde de un sepulcro removido
se alejan dos marías cantando.

   Lunes.

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